En
las mañanas, cuando se reporta a su oficina en el sótano del tribunal, pasa
por el área de las celdas de los presos. “Casi siempre allí hay un preso
viejo y normalmente ésos son los cocolos. Cuando me ven, dicen, ‘mira quién
viene ahí, pero si es Periñón. ¿Tú trabajas aquí?’”.
*
Cuando la gente lo ve a usted en la sala, ¿lo reconoce? ¿Cómo lo llaman,
alguacil o Periñón?
-El público en general, aunque me reconozca, como que le crea dudas. El que
viene por primera vez dice ‘Qué mucho se parece a don Periñón’. Algunos
se quedan y cuando decretamos un receso, me dicen: ‘Oiga, perdone que le
pregunte, ¿de casualidad usted no es hermano de Periñón, el músico?’ Me
echo a reír y si hay un compañero presente le digo ‘mira, me dicen que si yo
soy familia de Periñón’.
*
¿Por qué escogió esta carrera siendo músico?
-Desde pequeño estoy conectado al tribunal. Somos una familia bien grande y
tenemos una tía que fue secretaria general en lo que antes era el Tribunal
General de Justicia. La tradición era que cuando te graduabas de primer grado,
ibas al tribunal a llevarle las notas y ella te daba un peso. La primera vez que
yo entré al tribunal me llamó mucho la atención. Yo tenía seis años. Mi
familia siempre pensó que yo iba a ser abogado, pero hubo un choque de
intereses y terminé yéndome por el lado de la música.
Posee un grado asociado de la Universidad Interamericana y tiene un curso
paralegal. Tiene dos hijos: Pedro, de 19 años, y Cristina, de 14.
Su apodo no se relaciona con el preciado champán francés. Un cubano lo llamó
Periñón en una presentación en Miami cuando Andy Montañez era el cantante de
su orquesta. “En mi casa me decían Perín y un cubano fanático que iba todas
las noches a ver a Andy me empezó a llamar Periñón”, relató.
*
¿Qué es lo que más le impresiona de su trabajo en el tribunal?
-Nosotros aquí recibimos todo lo negativo, pero tenemos que tener compromiso
porque el sistema no es perfecto. Aquí hay muchos choques de emociones.
Don Perignon nace el 31 de mayo de 1959 en Santurce, Puerto Rico.Sus padres, el
Sr. Rafael Morales y la Sra. Leticia Cortijo, le bautizaron bajo el nombre de
Pedro Luis Morales Cortijo "Pekín" despertaron en su hijo un interés
mayor en la música, cuando al cumplir sus 12 años de edad, le hicieron un
regalo muy significativo en su vida. Su primer instrumento musical, unos
flamantes timbales, que aprendió a dominarlos con elegancia y ritmica
inigualable. Tres años más tarde, pasa a formar parte de un grupo musical
compuesto por vecinos y compañeros de escuela, del que fue más tarde su
director, y adquirió altos conocimientos en la música popular.Dos de los
integrantes de este grupo eran Gilberto Santa Rosa y Mario Ortiz Jr.
Posteriormente
se integrò a la Orquesta de Lalo Rodríguez de la cual fue también director
musical.En 1981 tuvo la oportunidad de dirigir la orquesta de Andy Montañez,
donde adquirio el sobrenombre de Don Perignon que le ha acompañado por todos
estos años.